Un poco sobre Alemania

El 10 de marzo de 2003 aterricé por primera vez en Alemania, sin saber que ya nada volvería a ser como antes. En primer lugar, porque significaba el principio de la recta final de mi vida de estudiante y, tras ella, el inicio de la vida laboral, de la vida adulta. En segundo lugar porque abandonaba la casa de mis padres, donde había vivido siempre, para no volver, salvo de visita.

Ese día llegué a la ciudad de Núremberg como estudiante Erasmus para escribir mi Proyecto Fin de Carrera durante seis meses. Al final me quedé año y medio y supuso una de las experiencias más importantes de mi vida hasta ahora. De hecho, de una manera u otra, aquello ha influido en mi vida desde entonces.

Ese 10 de marzo de 2003 empecé una relación con Alemania que llega hasta hoy, y que en los últimos dos años y medio se ha reactivado especialmente. Últimamente viajo con bastante frecuencia a Berlín, y eso me está permitiendo conocer esa ciudad y ese país un poco mejor. No soy ningún experto en Alemanía, pero sí conozco lo suficiente como para saber qué me gusta más y qué me gusta menos de aquel país.

Hoy hablaré de las cosas de allí que me gustan y de las que podríamos aprender y, por qué no, tratar de aplicarlas aquí. Vaya por delante que no me baso en ninguna estadística ni estudio científico sino en mi propia y particular experiencia, con todo lo limitado y subjetivo que ello supone. Y también que cualquier generalización sobre una cultura, una sociedad o un país es errónea e incluso injusta. Pero esto no pretende ser un escrito riguroso de ciencia social, así que me permitiré la licencia de elevar a categoría mi visión personal.

Los españoles tenemos una personalidad bipolar en lo referente a compararnos con otros países. Por un lado aparece nuestra atávica chulería que nos hace creernos mejores y más listos que nadie. Y por otro, sin embargo, mostramos un complejo de inferioridad crónico en virtud del cual tendemos a pensar que cualquier sociedad al norte de los Pirineos es más avanzada y mejor que nosotros.

Pues bien, obviamente las cosas no son tan sencillas, ni en un sentido ni en otro. Ni aquí ni en ningún sitio.

Respecto a la visión que los españoles tenemos sobre Alemania, prevalece ese complejo de inferioridad que he comentado. Tendemos a pensar que es el edén de la perfección, el paraíso de las cosas bien hechas. Y razones no nos faltan, puesto que Alemania es un país admirable en muchos sentidos.

Sin embargo, Alemania también tiene sus sombras. Allí también hay paro y corrupción, precariedad y pobreza. En Alemania también hay chapuzas y grandes fiascos, como el del nuevo aeropuerto de Berlín.

Lo que sí nos diferencia es la gestión de esas sombras. La percepción que yo tengo es que allí hay un mayor sentido de la responsabilidad y un mayor respeto por lo público. A los políticos e instituciones se les exige un mayor grado de ejemplaridad, y éstos responden en consecuencia. Allí es mucho más común ver cómo un político o cargo público dimite ante alguna sospecha o acusación, incluso en el ámbito del deporte.

Pero más allá de los grandes temas, hoy me gustaría centrarme en lo pequeño, en lo doméstico. Hoy quiero comentar algunas pequeñas cosas del día a día que admiro y envidio de los alemanes. Cosas que me parecen acertadas y que me gustaría que imitásemos aquí. No es mi intención ser exhaustivo, sólo voy a mencionar algunas de ellas, un poco a vuela pluma.

Conciencia ecológica. En Alemania la conciencia ecológica llegó para quedarse hace mucho tiempo. No es ninguna moda, es una actitud personal y social fuertemente arraigada en su cultura. El actual Gobierno de coalición entre la CDU y el SPD mantiene como uno de los principales puntos de su programa el cambio de modelo energético que, entre otras cosas, aboga por la eliminación de la energía nuclear (si lo conseguirán o no, ya es otra historia). Por cierto, el propio hecho de que los dos grandes partidos sean lo suficientemente civilizados como para gobernar en coalición habla de la cultura democrática de ese país. Pero envidio la conciencia ecológica de los alemanes por mucho más que eso:

  • El uso habitual de la bicicleta como medio de transporte en todo tipo de ciudades, en todos los rangos de edad, y en cualquier época del año (aquí nos quejamos del frío, de la lluvia, del arco iris). Servicios públicos de alquiler de bicicletas y amplias redes de carril-bici.

1024px-Fahrräder_Göttingen_2012

  • Reciclaje. Omnipresente. Incluido el reciclaje de materia orgánica para compost. Separación de los distintos tipos de vidrio según el color, en contenedores separados.

el-reciclaje-en-Alemania

  • Sistema de retorno de envases. Al comprar un producto embotellado o en un envase determinado, se cobra una cantidad adicional (Pfand) que es devuelta al retornar el envase. Esto hace que prácticamente no se vean botellas ni latas tiradas por la calle.

pfand-machine

  • Comida biológica y consumo responsable. Tanto por motivos de salud como medioambientales y sociales, cada vez se consume más comida ecológica y de comercio justo. Ya no es una moda o una tendencia alternativa. Hay una amplia oferta tanto de productos ecológicos (no sólo de alimentación) como de supermercados donde comprarlos (BIO Company, Veganzdenn’s Biomarkt, etc). También hay cada vez más pequeños comercios en el formato de cooperativa de consumo con productos ecológicos, así como una mayor concienciación para consumir productos locales.

4_0_grafik_1

  • Aislamiento de edificios y uso racional de la calefacción. Los edificios tienen un buen aislamiento térmico. Sólo hace falta ver una obra donde estén construyendo o rehabilitando un edificio y fijarse en los materiales y en cómo refuerzan la fachada. Y es algo que se siente, cuando entras en cualquier edificio. Además de eso, es común emplear un sistema de medición y reparto de consumos de calefacción central, para evitar el despilfarro de energía. Los radiadores de edificios con sistema de calefacción central cuentan con unos pequeños sensores instalados en cada radiador que miden las calorías irradiadas por ese radiador específico, de forma que se pueda calcular (y facturar) por separado el consumo de cada radiador.

Heizkostenverteiler

Actitud cívica. Además de una gran conciencia ecológica, que ya de por sí es una importante actitud cívica en sí misma, hay otras formas en las que los alemanes demuestran un envidiable respeto por el bien común:

  • Transporte público. Las ciudades alemanas cuentan con muy buenas redes de tren, cercanías, metro, tranvía y autobús, con un uso muy intensivo. Pero más allá de esto, que podría haberlo citado en el apartado anterior de conciencia ecológica, lo que nos suele sorprender a los españoles cuando viajamos a Alemania es el hecho de que no existen tornos o barreras de entrada en el metro o el cercanías, y en los tranvías o autobuses no hay que entrar por la puerta del conductor para pagar el billete. Allí tienen la sana costumbre (al menos de forma mayoritaria) de pagar el billete que corresponde, aunque nadie lo controle a la entrada del andén o al subir al autobús.
  • Hablar bajo en lugares públicos. En bares y restaurantes se habla con el volumen necesario para que te escuche tu interlocutor, no los que están sentados tres mesas más allá. Esto tiene la ventaja de no tener que gritar para hacerse oír.
  • Buena señalización de la vía pública para los servicios de emergencia. Las señales de “Feuerwehrzufahrt freihalten” (vía de acceso para bomberos, dejar libre) son omnipresentes en todos los edificios, y se respetan.

hinweisschild-fuer-feuerwehrzufahrten

  • Además de para servicios de emergencia, la vía pública también se señaliza para otras cosas. Por ejemplo, se avisa si las aceras están en mal estado, o incluso si hay que tener cuidado con las raíces de los árboles que puedan sobresalir. Puede parecer una tontería, pero en mi opinión denota una actitud de tomarse en serio el bien público, y en este caso la expresión física más inmediata del mismo, como es la vía pública, es decir, la calle.

169734358_eac8b78446_z

Cultura democrática. Este apartado, por su extensión e importancia, me gustaría desarrollarlo con más detenimiento, por eso lo dejaré para una futura ocasión. Sólo mencionar, como ya he dicho antes, la capacidad de los dos grandes partidos alemanes para pactar y gobernar en coalición. También son muy interesantes las iniciativas de referéndum o consultas ciudadanas que se realizan en ciudades como Berlín para asuntos tan diversos como decidir el tipo de gestión del sistema de abastecimiento de electricidad, o el uso que se le debería dar a grandes superficies urbanas como el antiguo aeropuerto de Tempelhof.

Hay otros muchos pequeños detalles de la sociedad alemana que me parecen acertados. A modo de cajón de sastre podría mencionar los horarios mucho más razonables para las comidas o un sistema educativo que ya desde el instituto favorece la realización de prácticas regladas en empresas. Y en el ámbito más doméstico y en tono más anecdótico, la costumbre de quitarse los zapatos al entrar en casa, avisar a los vecinos de la escalera cuando vas a celebrar una fiesta en tu piso para que estén advertidos que ese día vas a hacer más ruido del habitual (invitándoles a que se pasen un rato por la fiesta), etc.

C360_2014-12-04-09-52-09-288

En definitiva, Alemania no es un país perfecto, tiene sus problemas y claroscuros, incluidas no pocas contradicciones, pero es una sociedad de la que podríamos aprender mucho si fuésemos lo suficientemente inteligentes y audaces como para importar, además de sus coches, sus buenas costumbres cívicas.

Guerilla_Knitting_Yarn_Bombing_05_01_2012_Street_Art_Berlin_0467_PS

Auf Wiedersehen!

Anuncios

4 comentarios en “Un poco sobre Alemania

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s